San Antonadas en la Comarca del Bajo Aragón; 21 de enero

  La Cerollera 

Respecto a esta tradición en la Web municipal del Ayuntamiento de La Cerollera encontramos la siguiente información: " Recuerdan los más ancianos de La Cerollera que la hoguera se plantaba por los hombres del pueblo y de las masías, con la leña que habían traído días antes, alrededor de un esbelto pino, al que dejaban solo “la capolla” (ultimas ramas de la copa) sin cortar". Se realizaba en la plaza de la Constitución, frente al Ayuntamiento, mientras ésta conservó el suelo empedrado. Tras su encementado se trasladó a la plaza de la Escuela.

Al anochecer encendían la hoguera con ramas secas y alrededor de la misma se iba congregando la gente, allí entre risas y frotamanos contaban sus anécdotas. Transcurridas unas horas, la gente mayor y los críos se iban marchando a sus casas, quedándose al final un grupo más reducido, que aprovechando las brasas que dejaba la hoguera echaban productos de la matanza para que se asaran y luego se los comían, alargando la velada.

A partir de la década de los cincuenta eran los chicos en edad escolar quienes preparaban la hoguera con la leña que días antes pedían por las casas del pueblo. Agradecían la leña dada con la frase: “que Sant Antoni li guardo lo gorrino”, mientras que si la gente era tacaña, se les recordaba que el santo no les guardaría los animales de la casa.

En el rincón exterior de la iglesia con la plaza de la Escuela, apilaban los troncos recogidos. Al salir de la escuela era costumbre coger la merienda: una rebanada de pan untado con manteca y azúcar por encima, llevar un hacha, sierra y cuerdas, e ir por “La solana” y camino de la “Font de Dalt” a cortar unas ramas de carrasca y de pino, transportándolas a mano, hasta la plaza, que tenía el suelo de tierra.

En la tarde de la festividad los mozos y zagales iban, después de comer, a por un pino, que ya tenían visto con anterioridad. Lo cortaban y lo traían, arrastrado por una caballería hasta la plaza. Se encendía al anochecer y cada uno se asaba el chorizo, que traía de casa.

Hoy en día todavía se continúa con esta tradición. Un sábado cercano a la fecha del santo, por la mañana se recolecta leña de carrasca y pino de algún pinar cercano a la localidad, se planta la hoguera, prendiendo esta al anochecer, procurando tener brasa abundante para poder asar chorizos, longanizas o algo de carne de cordero para hacer una cena todo aquel que quiera esa misma noche". Este año será el 21 de enero.

 Aguaviva   

Tradicionalmente se celebraba el 17 de enero. En la víspera, además de la hoguera, era típico representar las tentaciones de San Antón Antiguamente se celebraban “Las tentaciones de San Antón”. Cuenta la historia que una chica intenta hacerle pecar, por lo que el santo se refugia en una cabaña hecha de leña, al que prendían fuego los diablos. Allí llegaban unos diablos y le prendían fuego. La cabaña contaba con una salida por la que se escapaba el santo, dando por finalizada la representación. En esos años, la hoguera se realizaba en la plaza del Ayuntamiento y posteriormente había baile con el gaitero de Las Parras. Ese día también se realizaba la bendición de los animales, habiendo tantos que no cabían en la plaza. Día también en que los hombres tradicionalmente iban a buscar caracoles y comían en la huerta.

 En la actualidad se celebra el día 21 de enero, ese día se recogerá la leña y se procederá a la preparación de la hoguera, se bendicen los animales en la plaza de la Iglesia, y tras el encendido de la misa, se celebra cena alrededor de una inmensa hoguera seguida de una ambientada verbena.

 La Ginebrosa 

 

La festividad de San Antón se celebra en La Ginebrosa con multitud de actos, cada dos años se representa el auto sacramental “La Sanantonada”, que relata la vida de San Antón.

Este año se celebrará el 21 de enero. Los actos se inician con la bendición de animales en la plaza de la Iglesia, mercadillo de artesanía y productos típicos de invierno en el salón municipal, sesión de baile y el encendido de la hoguera.